
Sal de Cuyutlán: el tesoro blanco de la costa colimense
Las salinas de Cuyutlán, en el municipio de Armería, forman uno de los paisajes más singulares de Colima: planos de agua rosada entre palmeras, donde el sol y el viento hacen el trabajo de secar la sal. La cosecha se realiza a mano con palas de madera y se acopia en montículos antes de envasarse. Es una sal de grano grueso, de sabor limpio, muy apreciada para cocinar mariscos, preparar conservas y mezclar especias. Los salineros de la zona trabajan de marzo a junio, cuando la evaporación alcanza su mejor punto. Sus familias han mantenido la técnica durante generaciones y hoy buscan nuevos compradores en restaurantes, tiendas gourmet y consumidores que prefieren productos locales. Comprar sal de Cuyutlán, como comprar coco de la costa o limón de Tecomán, es sostener un oficio que da identidad a la región y que la cámara acompaña con capacitación, promoción y canales de venta digitales.